McGregor no pudo pelear en UFC 329 y terminó perdiendo: estos son los motivos
Conor McGregor vivió un regreso amargo al octágono este fin de semana. El irlandés no pudo sostener su pelea ante Max Holloway en el UFC 329 y terminó perdiendo por una lesión en la rodilla apenas iniciada la contienda, en un desenlace que dejó dudas sobre su estado físico antes del combate.
La versión más fuerte, confirmada por la transmisión y por reportes de agencias y medios especializados, es que McGregor sufrió una molestia grave en la pierna izquierda tras lanzar una patada temprana, lo que lo dejó sin movilidad para continuar con normalidad. AP informó que Holloway pidió al árbitro que detuviera el pleito al notar que el irlandés estaba lesionado, mientras el campeón insistía en seguir.
Según UFC y medios como ESPN, McGregor regresaba tras una larga ausencia marcada por la fractura de tibia y peroné sufrida en julio de 2021 ante Dustin Poirier, una lesión que frenó su carrera durante años. Ese antecedente alimentó la expectativa sobre su retorno y también las dudas sobre su capacidad para competir a alto nivel después de tanto tiempo fuera.
En las horas posteriores, además, circularon versiones sobre una posible lesión previa al combate. Sin embargo, no hubo una confirmación oficial inmediata que respaldara esa hipótesis. Lo que sí quedó claro es que la pelea terminó de forma anticipada por problemas físicos del irlandés, no por una derrota sostenida en el desarrollo normal del combate.
El entorno de McGregor había insistido en que el peleador estaba listo para volver a competir, pero el desenlace volvió a poner el foco sobre su estado físico y sobre el desgaste de una carrera marcada por lesiones, pausas prolongadas y retornos fallidos. Por ahora, el gran motivo de su derrota fue una lesión que lo dejó prácticamente sin opciones desde los primeros segundos.